Nombre: 'Mond' (Karla Patricia López de Luna)
Título: "Bite"
Resúmen:
Los gemelos Kaulitz salen a las calles en busca de dulces, cansados después de un rato de esto vuelven a casa. Están solos y se sienten aburridos, Bill tiene una idea para distraerse.
Género: Humor, erotico.
Clasificación: Mayores de 18 años.
Capitulos: 1
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Su madre les había dejado llegar hasta la una máximo le parecia que ya eran algo grandes para seguir pidiendo dulces en Hallowen, pero ellos se divertían y se olvidaban por un momento de las presiones que se ponían encima por su sueño de tener su propia banda.
El menor de los gemelos estaba entusiasmado no tomando en cuenta lo que los chicos de su edad pensaran respecto a él, estaba en su cuarto justo frente al espejo maquillándose.
-¿Tú de que te vas a ir Tom?—le preguntó a su mayor mientras que tomaba mas de ese polvo para impregnarlo en su piel, detrás de él estaba Tom, sentado en la cama admirando como su hermano hábilmente se ponía todas esas cosas sin combinarlas.
-Mm… no lo se, algo sencillo – dijo el chico rubio tratando de manejar su cabello
–Pues piénsalo ya, que ya casi oscurece, no querrás que los niñitos nos ganen los mejores dulces—le comentó Bill tomando un poco más de polvo para dar los últimos toques de su palidez.
-Ahora regreso, tú sigue en lo tuyo—Tom salio de la habitación de su hermano menor, pensando en algo en lo que no se tardara miro a la calle y pronto le vino la idea en la mente azotando la puerta tras de si lo que hizo que Bill se asustara por el sorpresivo ruido marcando una línea chueca alrededor de su ojos
–¡Maldición!— dijo Bill al mirar esa línea curva.
Con un pañuelo con un poco de crema pensó en quitarse la línea… pero si lo hacia tendría que emparejar todo el color de su rostro nuevamente, así que solo hizo mas gruesa la línea y así aparentar que estaba recta.“Si que soy listo” se dijo a si mismo sonriéndose ante el espejo, poniéndose más gel y laca en su cabello, termino de vestirse, salio de su cuarto para observar a las afueras, en la cocina se encontraba su madre.
-¡Tada! – gritó el chico de cabellos oscuros al estar frente a su madre, ella sonrió al verlo.
–Vaya, has quedado muy bien—dijo ella mientras se acercaba a él.
–Me ha costado—dijo orgulloso Bil, buscando con su par de ojos castaños a su hermano mayor, – ¿dónde esta Tom, mamá?
-Ha salido sin decirme a donde, sólo dijo que no tardaba—contestó su madre dándole una de las galletas en forma de cráneos que tanto le gustaban a Bill, él la tomó con gusto poniéndola en su boca rápidamente.
-Espero que no se tarde—mencionó Bill al terminar su galleta. Se escucho el sonido de la puerta abriéndose, Tom traía consigo una bolsa.
– ¿Qué es eso? ¿Has ido por dulces sin mí? ¡¿Y sin disfraz?!—reclamó Bill poniéndose enfrente de su hermano, el mayor escondió detrás de su espalda la bolsa.
–Es sorpresa, en seguida estoy listo y nos vamos.
Tom se fue corriendo al baño, encerrándose. Bill se sentó con pesadez en el sillón, esperaba que no se tardara demasiado.
–Cuídense mucho hijo, y… no quiero que vengan junto con algunos policías—dijo su madre suspirando después al recordar la travesura del año pasado justo en la jefatura de policía que habían hecho los gemelos.
-No, lo prometo—Bill le sonrió dulcemente pero su madre ya no confiaba mucho en esa sonrisa, cuando sus hijos se juntaban… era de temerse.
Después de unos minutos, Tom salio, se había hecho pequeñas trenzas en todo su cabello rubio, con una playera desgarrada y con marcas de llantas de coche marcadas, algo de sangre en ellas, un pantalón desgarrado no tan grande como los que solía usar su , además de marcas rojas en su rostro, brazos y cuello, un poco de morado en su piel.
-¡No te has tardado nada!... ¿Qué se supone que eres?—Bill le miraba pero estaba algo confundido de si era un zombi o quizás un vagabundo golpeado.
-Es bastante obvio- Tom se tiro al suelo –Un atropellado zombi—le dijo desde el suelo.
Bill se rió ante la loca idea de su hermano.
–Más bien un zombi atropellado.
-¡No! Me atropellaron y por mi sed de venganza me hice zombi, ¡no soy un zombi tarado que se cruzo la calle y lo atropellaron!
-Como sea—dijo Bill mirando la hora, – marchemonos de una vez, luego venimos mamá-- Bill tomo una pequeña mochila en forma de murciélago y su hermano agarro una bolsa de plastico de la cocina.
–No tardamos— dijo Tom.
Su madre les despidió dándoles algunas galletas para que las comieran en el camino.
– ¿Cómo has conseguido que esa playera tenga las marcas de llantas?— escuchó Tom la pregunta de su hermano menor, lo observo, ya habían pasado unas cinco casas y habían conseguido buenos dulces ¿Por qué hasta ahora se le ocurría preguntar?
-Eh… la encontré en la calle—contestó Tom, Bill se le quedo mirando desconfiado.
–Mmm… ¿no será que atropellaron a alguien?—Tom recordó como había visto que a ese hombre vecino suyo que siempre molestaba a su hermano diciéndole que parecia niña, le atropellaban varios chicos con su motocicleta varias veces, no dañándolo mucho sólo no se podía levantar.
Tom se acerco a aquel hombre.
–Ayúdame—pidió en tono de orden, Tom le ayudo a recostarse y le quito esa playera.
–Gracias por esto—dijo Tom, alejándose con esa playera en una bolsa mientras escuchaba claramente los insultos del hombre.
Tom miro a su hermano.
–Naa, seguro que solamente atropellaron a la playera— dijo Tom.
Llegaron a otra casa, en donde vivía la chica más popular de su clase por ser la más bonita de todas, según decían. Aquellos chicos de su clase habían hecho una fiesta a la cual los gemelos no les apetecía mucho ir, no se llevaban bien con ninguno que no fuera Andreas y el mismo Andreas había huido de ir a aquella fiesta seguro que les tendrían preparado algo para pasársela mal a los tres, además de que se burlaron del trío cuando escucharon que ya a sus trece años irían a pedir dulces, lo que no sabían era lo que ambos gemelos y su amigo rubio dejaban de “regalito” metiéndose a sus habitaciones.
El menor estaba inseguro de tocar el timbre, así que Tom lo hizo.
–No seas cobarde Bill… recuerda que estamos juntos.
Bill tomo la mano de su hermano.
– ¿Por qué te gusta esa chica?-- preguntó Bill. Tom le miro.
–Está buena— Soltó el agarre el menor de ambos.
Una chica con un cabello muy dorado y ojos color miel les abrió vestida de un hada, les miro e hizo una risita burlona.
–Vaya, miren a quien tenemos aquí, los bebes siguen pidiendo dulces— dijo ella.
-No, hemos venido a la fiesta—dijo Bill sonriéndole y sacando del interior de su mochila de murciélago dos botellas de licor.–Miren la sorpresa que trajimos— la chica les llamo a los demás que estaban dentro de la casa, mirando complacidos lo que uno de los gemelos había traído
–Ya se están haciendo más normales, pasen—dijo la chica, Bill miro alrededor, fue a dejar las botellas junto a una mesa en donde había bocadillos mientras su hermano llamaba la atención de todos, Bill hizo lo que tenían planeado.
Después de esto, fue hasta donde su hermano mayor, y les dijo:
–Ey chicos, ¿se han enterado?—todos empezaron a preguntarle a Bill, él comenzó a contarles sobre algo que había visto distorsionando un pequeño incidente en el supermercado a una historia de terror, era muy hábil para contar mentiras.
Tom con cuidado subió hasta la habitación de la chica dejando bajo las cobijas de su cama lo que el menor de los gemelos había preparado, bajo con rapidez hasta donde el pelinegro y le hizo la seña de que ya había cumplido con su parte
– ¿Por qué no hacemos algo más interesante?— dijo la chica rubia que se puso entre ambos gemelos.
-¿Cómo qué?—preguntó Tom
–Juguemos a la botella— dijo la chica, Bill pensó que seria divertido algo de sana diversión antes de la venganza seria bueno, los gemelos iban a sentarse juntos pero la rubia los situó en lugares diferentes, para no levantar sospechas ambos no pusieron resistencia alguna.
La botella giro hasta que uno de los chicos más “nerds” del salón, que lo habían invitado solo por que había comprado la mayoría de la comida, le toco con la chica rubia, ella después de darle el beso le tiro una gran cachetada que el tonto recibió con gusto ya que estaba perdidamente enamorada de ella.
Empezó a girar nuevamente la botella, la chica no dejaba de mirar a Bill aunque todos odiaban a los gemelos y a su inseparable amigo, a ella con cada año le atraía más el pelinegro, esperaba no le tocara besar a otro sapo.
Tom por su parte miraba a cada una de las chicas ninguna estaba mal, después miro a Bill que no dejaba de morder su labio, eso siempre lo hacia al estar nervioso, sintió un pequeño dolor en su pecho al imaginar ver a Bill besarse con alguna chica al fin la botella se detuvo y de un lado estaba Tom y del otro… lo miraba fijamente, su hermano.
Las chicas expresaron su emoción con gritos, les daba mucha curiosidad el mirar a los gemelos besándose
–Tienen que hacerlo chicos—dijo la rubia un poco decepcionada pero con mucho morbo de mirar que aquello pasara entre los hermanos Kaulitz.
Bill miraba a otro lado tratando de no cruzar su mirada con la de su hermano
–Esto es tonto—Tom se levanto de su sitio, agarrando su bolsa con algunos dulces.–Vamonos Bill, odio que me obliguen a estupideces—Bill se levanto pero la chica lo jalo para volver a su sitio.
– ¡No! Si él no quiere irse no tiene que seguir tus ordenes— dijo ella, Bill empujó a la chica rubia, se levanto mirándola fijamente y con enojo.
–Deja de gritarle a mi hermano… yo quiero irme—Bill se fue hasta donde estaba Tom que no se quitaba de la mente esa mirada le había provocado algo en su interior, se fueron del lugar,ignorando las burlas de sus compañeros, Tom cerró la puerta con fuerza y se fueron caminando con lentitud.
-Ja, ese alcohol, ¿le echaste suficiente para que se quedaran dormidos en cuanto le den un pequeño sorbo?—preguntó Bill riéndose.
–Por supuesto— sabrían que conociendo lo reservados que eran los padres de todos, casi los matarían por estar bebiendo alcohol y los encontrarían en plena escena.
Por su parte Bill había hecho con gelatina, un poco de frutas y mucha pintura artificial, una masa que parecían ser tripas trituradas, y Tom quedo de ponerlas en la cama de esa chica.
Seguro que si no se asustaba, al menos le daría un buen asco y un olor desagradable por algunas semanas.
Después de estar dando vueltas por muchas cuadras y colonias, recolectaron demasiados dulces, hicieron algunas pequeñas bromas más y al fin regresaron a casa apenas eran las 12:30 am. Tom se tiro en uno de lo sillones.
– ¡Estoy exhausto! Tomare una ducha— este se levanto y fue hacia el baño, para darse una ducha rápida, para quitarse ese tan molesto maquillaje junto con las ropas desgarradas.
Su hermano menor por su parte estaba buscando a su madre y a su padrastro en la casa pero no estaban, fue a la cocina por una soda y miro en el refrigerador una nota pegada que decía: "Bill, sabia que vendrías por una coca como de costumbre, por eso no dude en ponerla aquí..." a Bill le dio un escalofrió, su madre le conocía muy bien "...Iremos a una fiesta, creo que no tardemos, en cuanto se fueron nos invitaron, esto lo dejo por si no llegamos a la hora que regresen, no se desvelen mucho al menos no hasta el amanecer. Cuídense mucho. Les mando besos."
El chico dejo la nota a lado del escurridor.
–Mamá y Gordon han ido a una fiesta, estamos solos— grito Bill a su hermano.
-¿Qué haremos?—preguntó desganado Tom desde la ducha, Bill fue hasta un lado del baño, esperando a que su hermano saliera, pensando en algo para pasar de una buena manera lo que quedaba de la noche
–Mmm…
-Estoy muy cansado como para organizar una fiesta—le dijo Tom, antes de que Bill propusiera tal cosa.
–¡¡Vamos!! ¡Será divertido!—Tom no se la creía, y su hermano menor seguía insistiendo.
–No, otra cosa Bill, en serio, lo que se te ocurra que sólo hagamos nosotros dos, pero ¡que no me aburra! No quiero que tengas esa idea de enseñarme a usar tu maquillaje ¡otra vez!—Bill hizo una mueca de enfado, puso su mano en su barbilla cerrando sus ojos para pensar.
-¡Ya lo se!—gritó Bill, Tom salio con sus ropas usuales mientras que Bill se encaminaba al controlador de luces.
-¿Qué?—preguntó el mayor de los gemelos, Bill cubrió un poco su rostro con su capa negra y le dijo:
–Vamos a pretender que existen los vampiros.
-Naaa, no se vale, solo hay uno—dijo Tom apuntando a Bill, este sonrió .
–Tú serás mi victima.
-No, ¡no es justo! La victima siempre eres tú—se quejó el rubio cruzando sus brazos, Bill le miro con reproche diciéndole mentalmente que él lo había prometido.
–Bueno, si quieres podemos ir por mi maquillaje y...— dijo Bill que fue interrumpido por su hermano.
-Está bien, está bien… comienza en ese caso—dijo Tom dándose por vencido levantándose.– ¿Qué tengo que hacer yo?—cuestionó el rubio
-Actúa normalmente, y yo apareceré para cazarte ñajaja—rió Bill escondiéndose detrás de una de las puertas, Tom fue hacia donde se había ocultado Bill.
–No seas payaso…—al moverla, miro que su hermano ya no se encontraba ahí – ¿Bill?—preguntó Tom, mirando a todos lados para tratar descubrir en donde se había escondido.
Fue con lentitud a poner las luces normalmente, pero el controlador se había trabado.
–Bill ya deja de parecer el tonto, no me asustas—dijo Tom qu e sólo escuchaba los ruidos fuera de la casa, en el interior se encontraba el silencio, Tom fue por sus dulces al sillón y sintió como pasaba alguien detrás, volteo rápidamente pero no estaba nadie, camino despacio hasta la habitación de Bill busco en donde solía esconderse pero sin éxito.
Otros ruidos, su corazón se estaba acelerando pero no iba a darle el gusto a su hermano de saber que se estaba asustando.
–Te encontrare, y veremos quien es la victima—Tom fue hacia su habitación, buscando si su hermano había entrado ahí, busco en el baúl en donde guardaba su ropa. No lograba encontrarlo y los sucesivos ruidos estaban destruyéndole sus nervios a cada palpitar sentía más miedo.
–Bill, vampirito ¿Dónde estás?- dijo Tom, esperando que Bill se molestara por el diminutivo que le había puesto ¿Cómo se había escondido tan bien su hermano? Ni siquiera se escuchaban bien sus pasos. Tom se dio por vencido en su táctica de encontrarlo, prefirió quedarse en su cama esperando a que Bill se aburriera y diera por terminado el juego, escucho otros ruidos de su closet Tom miro fijamente aquel lugar si lo vigilaba Bill no saldría de ahí y le pediría que no jugaran más.
En menos de un segundo, sintió como alzaban su playera hasta sus brazos, moviéndola rápidamente haciendo que esa prenda atara sus dos brazos. Miro por toda la habitación sin ver a Bill aún.
– ¡Basta Bill! Esto no es divertido ¡suéltame!—le gritó su hermano menor intentando deshacer el agarre, puso su par de ojos en la entrada de su cuarto esperando a que Bill regresara, sintió que le miraban volteo y vio frente a él a su hermano menor.
-¡Bill! Déjate de tonterías y suéltame—ordeno el chico de cabellos rubios, mirando como Bill le sonreía de manera provocativa, Bill dio unos pasos hacia donde estaba Tom con sus brazos inmovilizados por su playera.
–Te ves delicioso esta noche—dijo con suavidad Bill, pasando una mano por la piel descubierta de su hermano, haciéndolo estremecer.
-Detente…—apenas pudo pronunciar quien recibía las caricias, Bill se sentó a su lado pasando su nariz por el cuello de Tom causando que a este último se le erizara la piel.
-Quiero hacerte sentir bien…—Bill lamió la yugular de su hermano, de la boca del mayor se escucho un pequeño jadeo deslizo sus uñas sobre el vientre y pecho de su hermano mientras su rostro seguía dándole caricias a su cuello.
-¿Qué haces Bill? Para… no quiero que…— su hermano menor le beso para acallar sus quejas, sorprendido al principio Tom intento alejar a su hermano unos segundos después le correspondió el beso hasta que este se quedo sin aire preguntándose después en silencio el como su hermano había aprendido a besar tan delicioso.
–Silencio mi exquisito humano, está noche serás mió—susurró Bill al oído de su hermano, y sintió como los dientes de su hermano menor mordían su lóbulo.
No podía evitarlo, se estaba excitando demasiado con lo que Bill estaba haciendo y con esa actitud que tenia. Cerraba sus piernas para intentar esconder de su gemelo la erección que le estaba causando.
El pelinegro se puso de pie frente a Tom, le miro. Bill lamió sus labios con su lengua al quedarse mirando a Tom este se sonrojo por la acción su gemelo como si estuviera a punto de “comérselo”.
Bill se acerco mas a su hermano, abriendo sus piernas, se puso en cuclillas.
–Esto es por intentar detenerme—dijo Bill entrecerrando sus ojos, sin dejar de posarlos en la silueta de Tom, el menor puso su mano sobre la entrepierna de Tom moviendo esta sin separarla de ese lugar causando mayor excitación en su hermano. Mientras que el otro gemelo instantes antes intentaba quitarse esa playera que lo dejaba a merced de su hermano menor, ahora sólo esperaba que el “juego” continuara sin la interrupción de nadie.
El rostro del pelinegro se situó en donde estaba el cinturón de su hermano, con sus manos lo desabrocho, quitándolo por completo jalándolo con sus dientes
–Esta noche mando yo, Tom—el mencionado se sonrojo e iba a protestar por lo dicho por su hermano pero le miraba de una forma tan intensa que se sentía intimidado.
Después de quitar aquel cinturón negro de su hermano para evitar que aquellos enormes pantalones se resbalaran de su cintura, con sus manos bajaba despacio la prenda por las piernas de su hermano mayor mientras tanto su boca lamía la parte baja de su vientre dándole también pequeños mordiscos.
Tom ya no se resistía a que sus gemidos salieran de su boca, estaban solos, no tenia porque ocultarnos en su interior, el deseo le estaba nublando su razón dejando en su mente pocos pensamientos coherentes sólo tenia uno claro “dejar que su hermano le comiera todo”.
De un pequeño empujón, Bill hizo recostarse en aquella cama a su hermano, le subió un poco más para quitar por completo su pantalón tirándolo por alguna parte de esa habitación ya desordenada. Ya situado sobre el cuerpo de su hermano, Bill se deshizo poco a poco de la parte de arriba de aquel disfraz, se inclino hasta quedar frente a la cara de su hermano.
– ¿Sigues queriendo resistirte a mi?—preguntó Bill, mordiendo el labio inferior de su hermano.
–No…—respondió Tom, el menor de los gemelos detuvo lo que estaba haciendo.–Succióname todo—dijo entre jadeos, Bill se sonrojo un poco por la frase que había pronunciado su hermano, después le miro y sonrió complacido.
–Esto no dolerá…—la mano del menor fue bajando por el cuerpo de su hermano, llegando hasta el borde de la ropa interior, metió su mano debajo tomando con firmeza el miembro de este. Tom cerró los ojos al sentir la mano de su gemelo en esa parte tan sensible en él.
Su mano empezó a moverse haciendo que Tom pegara mucho más su cuerpo a él, Bill de igual manera se había excitado más de lo que esperaba, junto su boca nuevamente con su gemelo, besándose con desesperación, chocando en ocasiones sus dientes, recorriendo sus bocas con sus lenguas. Bill quería más, dejo de brindarle las caricias a su hermano para quitarse su pantalón, quedando en esos boxers cortos, con su mano saco su erección para juntarla con la de su hermano sintiendo más placer, pero Bill no se sentía satisfecho con eso, quería escuchar como Tom gemía enloquecido, Bill bajo su rostro hasta la entrepierna de su hermano mayor. Tomo con delicadeza entre sus manos el miembro de Tom, pasando la punta por sus labios, sintiendo como salía un poco de líquido de este, Tom estaba enloqueciendo con eso que hacia su hermano.
Con lentitud Bill entreabría su boca, haciendo que su aliento caliente le rodeara, antes de meterlo por completo en su boca, lamía la punta con su lengua, apenas dando roces, Tom se retorcía para intentar obligar a Bill a que lo hiciera de una vez, y terminara con aquella tortura. Complaciendo al fin a su hermano, rodeo con el calor de su boca el miembro de Tom, este no dejaba de gemir a cada succión de su hermano menor.
Dejándose guiar por la rapidez que estaban tomando los gemidos del mayor de los gemelos, Bill dedujo que pronto se correría así que se separo de este obteniendo las protestas de su hermano por aquella acción Bill acerco su rostro al cuello de su hermano y le mordió con algo de fuerza, sacando de la boca de este un quejido de dolor y placer.
Se quedo unos momentos más dando mordidas al cuello de su hermano aunque este le mordía con algo de mas fuerza en cada ocasión Tom ya los disfrutaba, ya no sentía ese dolor. Al tiempo que Bill con sus manos estaba masturbando a su hermano mayor, hasta que al fin termino, pero aun así Tom aun sentía un intenso deseo.
Teniendo el líquido entre sus manos, Bill con una de ellas quito la ropa interior de su hermano alzando un poco su cadera, mientras que la otra la metía debajo del cuerpo de Tom, poniendo alrededor de la entrada de su hermano el semen que había salido de su miembro.
-¡Bill! ¿Qué… qué piensas hacer?—Bill le sonrió
–Ya te lo he dicho, hacerte mió—al terminar la frase, introdujo uno de sus dedos en el interior de su hermano, causando que este arqueara la espalda debido al dolor, unos segundos más tarde su hermano movía lentamente sus dedos en él sentía un enorme placer.
-Por favor Bill… ya cojéeme—Bill sonrió por la manera tan “dulce” de su hermano para pedirle que ya lo hiciera con él.
Tomo las piernas de Tom, separándolas, con una alzo un poco más el cuerpo de su hermano y con el otro tomo su miembro para introducirlo en su hermano.
Lentamente fue penetrando a Tom, su gemelo por su parte cerraba con fuerza sus dientes acallando cualquier quejido de su parte, Bill se detuvo unos instantes para que Tom se relajara, le beso en su pecho, Tom ya estaba relajando sus músculos haciendo que Bill pudiera penetrarle con más facilidad.
El cuerpo de Bill empezaba con un lento vaivén, de los ojos de Tom salían pequeñas lagrimas, Bill se preocupo respecto a eso y se acerco a su rostro.
– ¿Te he herido?—Bill paso sus manos por el cabello de este, Tom abrió sus ojos, sonriéndole.
–Estupido… sigue moviéndote…ah—Bill le obedeció, moviendo su cuerpo con más rapidez en cada ocasión hasta que ambos gemían con desesperación y fuertemente, escucharon pasos afuera de la habitación pero aún seguían en su mundo, nublados por ese enloquecedor deseo hasta que se escucho la voz de su madre, Bill se puso mas blanco de lo que ya estaba mirando que la puerta estaba abierta se separo con violencia de su hermano cerrando la puerta justamente en el momento que su madre se encontraba cerca de la habitación.
-¿Tom? ¿Dónde esta Bill? No lo encontré en su habitación—dijo la voz de su madre, Tom estaba aun agitado por lo que no habían terminado.
–Eh…— este miro a su gemelo, pidiéndole ayuda.
–Estoy aquí mamá—hablo Bill, sin quitar su cuerpo desnudo pegado a la puerta a pesar del frió que comenzaba a sentir.
-¿Tú has cerrado la puerta?... acaso esconden algo—su madre intentaba abrir la puerta, Tom se levanto y fue hasta a lado de Bill para ayudar a que ella no entrara y los viera de esa forma.
-No, nada mamá—ella seguía intentando entrar en la habitación, Bill tenia una cara de pánico, Tom tenia que ayudar en algo, se le ocurrió una idea.
– Bien mamá te diremos… pero promete que no entraras, seria muy vergonzoso—Bill puso sus ojos sobre su hermano, temeroso de que confesara la verdad.
-Compre unas revistas porno mamá y se las estaba mostrando a Bill y pues…
-Suficiente, les dejare solos… sólo que después quiero que me entreguen esas revistas, ¿entendido?—ambos asintieron al unísono y los pasos de su madre se alejaron, los gemelos suspiraron, Bill comenzó a temblar por el frió, Tom le abrazo para caminar hasta su cama.
-No hemos podido terminar…—dijo Tom cobijando al cuerpo desnudo de su gemelo.
– ¿Por qué te has echado la culpa?—pregunto curioso Bill.
–Mmm…digamos que es el premio por ser tan… atrevido y dominante, sólo por esta vez y fue solo porque te he dejado—Bill le abrazo por el cuello a su hermano.
– ¿Quieres que te convierta en vampiro totalmente?— antes de que Tom pudiera decirle algo, Bill estaba mordiendo su cuello. A Tom le agradaba tener esa “clase” de vampiro sólo para él.
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